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Trabajo Infantil

Cuando hablamos de desarrollo personal nos referimos a un proceso de crecimiento, fortalecimiento, aprendizaje, etc., que tiene como finalidad el ayudarnos a lograr bienestar en las distintas áreas de nuestra vida: Personal, familiar, laboral, etc.

Platicaba hace unos días con una persona que me contaba como había tenido que trabajar desde muy temprana edad para ayudar a la familia a solventar los gastos y subsistir, al ser una familia de escasos recursos, y el hijo único, la demanda económica se cargaba entre 3 personas, sus padres y evidentemente él.

Y en eso un tercer participante en esa conversación, mencionó que a él le hubiera gustado trabajar desde pequeño, alejarse de casa durante horas y que así, no “Hubiera perdido el tiempo” en la primaria que nunca terminó. Además de tener la posibilidad de comprarse cosas como juguetes o lo que él quisiera.

Esta conversación, que terminó siendo un debate, dio pie a que eligiera el tema de esta semana y, no está demás decir, que el día 12 de junio precisamente se conmemora el “Día Mundial Contra el Trabajo Infantil”.

 Hagamos un espacio para que usted, estimado lector, traiga a conciencia su opinión sobre el trabajo infantil: ¿Es algo bueno, o no? ¿Por qué? ¿Has hecho, o harías trabajar a tus hijos aun siendo niños?

Dejemos en claro que no hablamos de realizar una que otra tarea, o ayudar en las labores de casa, como la limpieza, hablamos de niños realizando trabajos de adultos, por ejemplo, en el campo. Con las mismas exigencias y demandas, y esperando los mismos resultados que un adulto podría dar.

La evidencia muestra que 3 de cada 4 niños que trabajan y estudian, optan en algún momento por dejar la escuela, la cual, generalmente, nunca vuelven a retomar.

Si usted es de aquellos que piensa que el trabajo infantil no es tanto problema, o que incluso puede ayudar al niño a madurar de una manera mas temprana y “Correcta”, créame, no estamos considerando el panorama completo.

Es un problema que se ha intentado erradicar a nivel mundial, con pocos resultados en algunos Países, por ejemplo: Perú, Somalia, Pakistán, etc. Las investigaciones nos dicen que, en Países en plenas vías de desarrollo, o que sufren de pobreza, el trabajo infantil es habitual.

Bueno si, pero… ¿Cuáles son las consecuencias que hacen de esta práctica algo tan preocupante?

 Hablar de consecuencias en el aspecto físico es más que claro, someter a largas jornadas, grandes esfuerzos, a un menor, exigirle resultados tal cual se le pedirían a un adulto, es demasiado para quien apenas va desarrollando sus capacidades motoras, y está en pleno crecimiento.

A nivel psicológico el niño entra un mundo en donde no se va a relacionar con sus pares (Otros de su misma edad), lo cual va a afectar claramente la manera en la que el aprenderá a involucrarse socialmente y alterará el proceso por el cual el va a construir su propia identidad.

Este niño dejará de jugar, y sus actividades diarias pasarán a ser tareas que no van acorde a la edad del menor, volviéndolo probablemente una persona apática, precoz y que seguro se independizará prematuramente de la familia en algún momento. La responsabilidad se puede enseñar de mejores maneras, si es que procuramos un desarrollo positivo en la autoestima del menor.

El trabajo infantil es un problema social, como resultado de poca organización, abundante pobreza, cultura y educación escaza. Es un trabajo físico, mental, social y moralmente perjudicial para el menor, afectando sus posibilidades en la educación, y su futuro.

“Un niño que trabaja, pierde más de lo que gana, pues sus sueños se desvanecen”

¡Nos vemos en la próxima edición!

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