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VALORES PERDIDOS

Una noche de 31 de diciembre hace varios años, recibí un correo de una jovencita que apenas rondaba por los veintiún años, que a continuación transcribo:

“Les escribo esta nota a mis amigos queridos y conocidos porque creo es información que para algunos puede ser importante, para otros solo un hecho, pero, bueno, información al final de cuentas. Les quiero compartir porque para mí es importante.”

“El 31 de diciembre habrá una segunda luna llena en este mes; la primera fue el día dos y a eso se le llama Luna Azul, que significa dos lunas llenas en un mismo mes. Esto pasa cada dos años, por lo general en meses que tienen treinta y un días. El nombre de la luna no tiene nada que ver con que vaya a cambiar de color, es sólo el nombre que se utiliza para este fenómeno.”

“El rollo de esta última luna llena del año, y aparte siendo una Luna Azul, es importante, porque por lo general en luna llena nuestra energía sube a un 20% e influye totalmente en el comportamiento humano, así como influye en el oleaje del mar, las cosechas, etcétera; estos datos para aquéllos que puedan no creer en la energía del universo. El 31, la Luna Azul pondrá nuestra energía a un 80%, un nivel altísimo e importante energéticamente hablando.”

“En comparación a la Luna Azul que canta Ella Fitzgerald y otros sabios del Jazz:

‘Blue Moon/ you saw me standing alone/ without a dream in my heart/ without a love of my own…,

La Luna Azul este fin de año servirá para que podamos pedir cosas para nuestra vida en lugar de ponernos en melancolía con esa energía extra que por lo general nos aloca, siendo muy precisos y concisos con lo que deseamos para nuestras vidas: trabajo, proyectos de vida, etcétera, ya que todo lo que se pida ese día serán como semillas plantadas en nuestro camino que, dicen, con mucha seguridad florecerán.”

“He descubierto que a veces uno se aferra a ciertos deseos para después darse cuenta que uno no puede controlar ni obligar al universo a actuar justo como queremos; por eso he optado por ser precisa con lo que deseo para mi vida, sin poner situaciones exactas, personas, etcétera. Creo es más rico pedir lo que deseamos y dejar que el universo junte todos los elementos, y así llegue lo pedido en lugares y momentos inesperados, para de esta forma continuar y disfrutar de las sorpresas que nos da la vida.”

“Si tienen cuarzos los pueden poner afuera en un plato en donde la luz de la luna los alumbre a partir de la una de la tarde del 31 de diciembre, y dejarlos ahí toda la noche para que la luna los cargue. Estos los pueden conservar o pueden poner unos extras para regalar.”

“Yo estoy muy contenta de poderles compartir esto; para mi es muy importante saber canalizar las energías que nos llegan y así aprovecharlas, en lugar de actuar neuróticos, depresivos, etcétera, por no saber como utilizarlas; también, todo muy independiente de las creencias religiosas o espirituales que se tengan. Yo soy de creer que nuestro planeta y el universo se mueve gracias a la energía que ya cada quien convierte en sus propias teorías -todo muy respetable-, sólo creo que debemos aprovechar la luz que nos mueve a todos.”

“Los quiero mucho, les deseo un excelente año nuevo, lleno de todo lo mas chingón del mundo! Luz resonante!!!”

Hasta allí la transcripción del texto.

Más allá de que me gustó la forma de pensar de la jovencita, la manera de ver las cosas, y la forma de comunicar -visto desde otra óptica-, me llamó la atención tanto la composición como la correcta construcción de la idea, en apego a diversas reglas gramaticales como la sintaxis y la concordancia -entre otras-, porque es difícil encontrar en la actualidad -y sin pretender caer en aquello de ‘en mis tiempos…’- a jóvenes y otros incluso no tanto, que tengan facilidad -interés, incluso- para expresarse, redactar y argumentar, con congruencia y coherencia.

Para esta descomposición en mucho ha contribuido, sin duda, la telefonía celular y la comunicación escrita vía computadora (en la actualidad las redes sociales), en dónde lo que menos interesa es la ortografía ya que se aplica un lenguaje de expresión que ha recibido por nombre lenguaje chat o sms. Y esto es lamentable. El italiano Umberto Eco los refiere como “las legiones de idiotas”.

Así, recordé un libro para quinto grado de primaria -Gramática Española de Emilio Marín-, que era una herramienta de estudio indispensable, y de apoyo invaluable después. Pude percatarme que hoy no se enseña igual, transcribiendo un ejemplo:

“Muy queridos padres:”

“Recibí su cariñosa carta, que me escribieron con motivo del día de mi santo. Me llegó muy a tiempo, así como los sabrosos pastelitos y dulcecitos que me mandaron. Guardé una parte para mí y la otra la repartí entre varios de mis condiscípulos. También les agradezco mucho, y sobre todo, sus buenas oraciones por mí; tanto las de ustedes, queridos papacitos, como las de mis hermanas y hermanitos… Yo estoy muy bien aquí en el Internado y muy contento, aplicándome mucho en mis estudios, como me lo aconsejan siempre ustedes; y portándome bien, como lo pueden ver en mis calificaciones y notas de conducta y aplicación que les manda regularmente el director.”

“Estoy muy contento con mis maestros. Todos son muy buenos y se preocupan mucho, tanto por nuestro adelantamiento intelectual como por nuestra formación moral y religiosa. No me olvido de sus buenos consejos, queridos papacitos, además que procuro dar un buen ejemplo a mis condiscípulos y ser muy obediente y respetuosos con mis profesores…”…

“Recuerdos cariñosos a ustedes y a todos en casa. Su hijo que tanto los quiere y aprecia, y les pide su bendición.”

No se trata de concluir con un ‘qué tiempos aquéllos’, sino con la reflexión de que una correcta enseñanza, y una oportuna y constante supervisión parental -entre muchos elementos más-. Son ingredientes indispensables para retomar valores perdidos y, paulatinamente, volver a convivir en paz.

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