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Aideé, de una comunidad indígena, estaba feliz: faltaba poco para ir a la UNAM y estudiar Veterinaria

Aideé Mendoza Jerónimo, de 18 años, experimentaba el nerviosismo y la ilusión ante la cercanía del ingreso a la universidad; ser veterinaria era una de sus opciones, al menos así lo externó con algunas de sus amigas y compañeras de clase, quienes hoy alzaron la voz para exigir justicia por su asesinato y un alto a la violencia a la que están expuestos miles de estudiantes de las diferentes escuelas de la Universidad Autónoma de México (UNAM).
Aideé Mendoza, alumna del sexto semestre del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), fue asesinada la tarde del lunes mientras tomaba clases de recursamiento de matemáticas en el interior del aula P67 del plantel oriente, ubicado en la Alcaldía de Iztapalapa, Ciudad de México.
Su asesinato generó una fuerte indignación entre la comunidad estudiantil de la UNAM por la inseguridad en la que se han visto envueltos los alumnos, el silencio del director Efraín Peralta, y el “ocultamiento” de algunas de las autoridades académicas durante las primeras horas del hecho violento.

“¿Cómo es posible que dentro de nuestro propio plantel estás tomando clase y te matan? ¿Cómo es posible que el director no haya hecho un pronunciamiento al respeto, que no haya hecho nada?”, expresó Zaira “N”, estudiante del CCH Oriente.

El crimen contra Aideé es el tercer caso, en menos de un año, de asesinatos de jóvenes que son alumnas de CCH.
Durante el primer trimestre de 2019 al menos 50 mujeres han sido asesinadas en la Ciudad de México. De esos casos, nueve son investigados como feminicidios, de acuerdo a cifras oficiales.
A nivel nacional, 864 mujeres han sido víctimas de una muerte con violencia de enero a marzo; de esos casos al menos 227 casos son considerados por las autoridades como feminicidios.

Aideé pertenecía a la comunidad indígena de Tempexquixtla, municipio de Huatlauca, en el estado de Puebla. También formaba parte de la asociación de Scouts en México y era miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Amigos y conocidos de la joven la recuerdan como una alumna destacada, noble y carismática:
“Era una chica muy linda y sociable. Tenía su lado tierno. Era risueña. Era una chica normal, no se merecía eso. Ninguna mujer se merece que la asesinen. Basta de normalizar la violencia”, dijo Mery Medina, amiga de Aideé Mendoza.
“Era una compañera realmente con un perfil bajo, pero eso no involucra nada, realmente eso no importa, pudo haber sido la más popular y eso –el asesinato– no tenía que haber pasado”, comentó Zaira “N”, estudiante del CCH.
La joven víctima estaba emocionada porque pronto se graduaría e ingresaría al nivel superior, a la UNAM. Una semana antes de los hechos, intercambió con compañeras de clase algunas impresiones sobre su futuro escolar.

“Apenas estábamos hablando del pase reglamentario para irnos a la universidad, un pase donde te muestran varias opciones, la que queremos y una segunda opción. Estábamos hablando del nerviosismo natural por ingresar a la universidad, por dejar el CCH, ella no se decidía si estudiaba para ser veterinaria u otra carrera. Estábamos todas nerviosas, pero con ilusión, ya de ir a la Universidad”, compartió Mery Medina sobre su amiga.
La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJE) indicó que el ataque con arma de fuego en el interior de la escuela se registró “a las 16:45 horas; posteriormente, la víctima fue trasladada e ingresada a un hospital localizado en la zona, donde falleció”.
El CCH Oriente fue desalojado de inmediato y hoy se encuentra sin clases para dar inicio a las primeras pesquisas.

IRREGULARIDADES EN EL CASO
Los alumnos de CCH protestaron hoy por el asesinato de Aideé, el clima de la violencia y la falta de seguridad que enfrentan en la institución académica.
También externaron su indignación porque, explicaron, “las autoridades primero querían hacer pasar esto (feminicidio) como un “infarto’”, no dieron información puntual y rápida, además de que tardaron mucho en dar atención médica adecuada a la joven, y hay irregularidades en la información dada a conocer por las autoridades en un principio.
Zaira –quien sólo se quiso identificar con su primer nombre– relató que, de acuerdo a sus compañeros, Aideé estaba en clases de recursamiento de matemáticas cuando “escucharon un sonido parecido a cuando destapan una botella de refresco, y de inmediato Aidé se tiró al piso y se empezó a quejar”.
Narró que alrededor de las 3 de la tarde ella pasaba por el edificio P –donde está el salón de Aideé– y vio a personal con camillas. “Yo vi pasar la camilla con el oxígeno, pasaron muy normales, no se veían alarmados ni nada. Me llamó un poco la atención, pero como no los vi con prisa, no pensé que fuera nada grave”.
La joven platicó que alrededor de las cinco y media de la tarde, las autoridades comenzaron a desalojar el plantel, pero jamás informaron a los estudiantes lo que sucedía. La chica dijo que pasaron dos horas desde que ella vio la primera movilización para que se desalojará el plantel.
“Cuando desalojaron no nos dijeron el por qué, solo nos dijeron: ‘tienen que salirse y tienen que irse lo más rápido posible’. Preguntamos a los directivos, pero nadie decía nada. Cuando salimos vimos a la camioneta de la PGJE afuera y nos alarmamos”, recordó.

La Ciudad de México fue la segunda entidad con el mayor número de llamadas de emergencia relacionadas con la violencia contra la mujer en 2018, con al menos 15 mil 191 reportes; sólo el Estado de México se ubica en el primer lugar con 34 mil 101 llamadas, más del doble que la capital, de acuerdo a cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) en su reporte anual de Incidencia Delictiva con Perspectiva de Género.
Las muertes violentas de mujeres en la Ciudad de México crecieron cada año en el sexenio anterior e hicieron crisis entre 2017 y 2018 al pasar de 135 asesinatos a 148, justo en el último periodo del gobierno emanado del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y que fue liderado por Miguel Ángel Mancera Espinosa, quien optó por no terminar su cargo como Jefe de Gobierno e irse por una curul como Senador.
José Ramón Amieva, quien fungió como Secretario de Gobierno en la administración de Mancera, asumió el cargo Jefe de Gobierno para concluir la administración.

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