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Quiero Cambiar (Segunda Parte)

Hablábamos la semana pasada sobre lo difícil que es lograr un cambio, en ocasiones no solamente basta con pensar, o planear, ya que es nuestra propia mente la que intenta permanecer dentro de los estándares, ideas, creencias que ya ha aprendido en los últimos años.

Para evitar los cambios utilizamos, sin darnos, cuenta 3 herramientas, de esa manera permanecemos en una misma idea, limitando nuestro aprendizaje y posibilidad de crecimiento.

Cuando información nueva o diferente llega hacia nosotros, comparamos esa información con la ya existente, lo que ocurre aquí es que la mente, podríamos decir, es un tanto reacia a todo lo nuevo, por lo tanto, la situación se resolverá en favor de lo que ya pensábamos, sabíamos o creíamos. Por ejemplo, si un profesor muy estricto aplica un examen final a sus estudiantes, probablemente el ya identifica de antemano quienes son los que probablemente reprobarán o sacarán notas bajas, de presentarse el caso en el que todos los alumnos saquen un 10, lo usual será que el maestro pensara que alguien ha hecho trampa, copiando en el examen o de alguna otra manera. Después de todo él es “El maestro más estricto, con los exámenes más complicados, no hay manera en la que todos saquen 10”, piensa él.

Puede ser que tenga razón, o tal vez no, tal vez sus alumnos estudiaron mucho el fin de semana, pero es una nueva idea muy distinta a lo que él ya pensaba. Y entonces comenzará a investigar sobre cómo fue que sus alumnos, por lo menos los de suelen tener notas bajas, consiguieron el examen antes de tiempo, o copiaron.

La mente conserva energía al no procesar cualquier esquema nuevo, solo ignora, sospecha y duda ante cualquier mínimo cambio.

Esta manera de trabajar, nos mantiene limitados a viejos hábitos, veamos otro ejemplo: Juan es un hombre adulto que tiene algunos complejos y baja autoestima, durante toda su niñez y adolescencia no hizo más que sentirse aislado, diferente, y poco atractivo hacia el sexo opuesto, ahora que Juan es un hombre adulto buscará, como ya lo intentó antes, encontrar pareja con quien salir e ir al cine los fin de semanas.

Su mente no se lo dejará tan fácil, pues estará atenta a todo aquello que le dé un mensaje negativo a Juan, esperando cualquier detalle que refuerce la idea de que es poco atractivo, vigilará cualquier mirada, palabra, gesto, etc. Con tal de mantener esas ideas intactas.

Y no termina ahí, nosotros prestamos atención y recordamos lo más conveniente para la mente, en el ejemplo de Juan, seguro se pondrá a hacer memoria sobre todas las ocasiones en que se vio, o sintió rechazado. Nuestra mente lo que hace es economizar esfuerzos.

Otra herramienta es la de evitar los eventos que nos puedan llevar a enfrentarnos a una realidad distinta. Este punto es de gran relevancia, por ejemplo, si Elena quiere afrontar su miedo a las alturas, difícilmente lo logrará sentada en el piso, el éxito y el logro se verá alcanzado en el momento en que Elena pueda sentirse en cierta medida cómoda en lo alto de una montaña, o volando en un avión, pero solemos evitar las circunstancias que no concuerdan con nuestros esquemas preexistentes.
La tercer herramienta es que la mente compensa aquello que no nos gusta de nosotros mismos, lo cual no es sinónimo de crecimiento y madurez, por ejemplo: Rolando, un adolescente en secundaria, siente que tiene poca habilidad deportiva en comparación con el resto de sus compañeros, de niño siempre ha sido el último en ser elegido para los partidos de basquetbol y béisbol, una manera de compensar ese esquema es que Rolando se inscriba a diferentes equipos y actividades extracurriculares relacionadas al deporte, haciendo esfuerzos muy grandes para desenvolverse mejor en ese ámbito. Funcionalmente parece algo adecuado, pero en el trasfondo de este modo de vivir, Rolando aun piensa que es pésimo en el deporte, por lo tanto el problema real no se resolvió, solo ha sido disfrazado.

“Tenemos que abrir los ojos hacia la realidad, confrontarla día a día y seguir con la frente en alto, esa sí es una manera de vivir”.

El primer paso es identificar que estrategias utilizamos en nuestros días para limitar nuestra capacidad de crecimiento, y acto seguido, trabajar en dirección hacia el cambio que buscamos, se lee muy sencillo, pero no siempre lo es. Para eso siempre puedes procurar el apoyo de un terapeuta que te apoye en el camino.

¡Nos vemos en la próxima edición!

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